“Aquí me salvaron la vida”: de una cirugía con 5% de probabilidad a una vida perfecta

“Mi vida es perfecta porque veo el mundo de colores”, dice Laura Zapata Ortega. Sonríe y sus ojos negros brillan cuando habla de su familia y de su pasión por la cocina. 

 

Cuando apenas tenía seis meses de nacida, fue sometida a una cirugía de altísima complejidad en la Clínica Cardio VID. Su corazón se detuvo durante más de una hora y la vida quedó supeditada a la destreza médica y a una máquina de circulación extracorpórea. 

Laura Zapata tiene 33 años y fue operada en la Clínica Cardio VID en 1993.
Laura Zapata tiene 33 años y fue operada en la Clínica Cardio VID en 1993.

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Era la mañana del 2 de septiembre de 1993. El doctor Alberto Villegas Hernández -cirujano de Laura- consignó en la historia clínica una frase breve y poderosa:  Estado del paciente al salir de la sala de cirugía: satisfactorio”

 

Casi 33 años después, ese “satisfactorio” se tradujo en una mujer emprendedora, amante de pintar mandalas y que repite con convicción: “Aquí sobreviví”. 

 

El vuelo que cambió el rumbo

Laura nació el 5 de marzo de 1993. Su mamá, Diana Ortega, recuerda que durante el embarazo nadie le habló de un diagnóstico complejo. Vivía en el municipio de Apartadó, en el Urabá antioqueño, y su intención era viajar a Medellín para pasar los días de dieta en la ciudad. Pero en el avión ocurrió algo inesperado.

 

“Se puso completamente morada”, recuerda Diana. Laura tenía apenas quince días de nacida.

 

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Tras aterrizar, comenzó una carrera contrarreloj por encontrar atención médica. El diagnóstico fue contundente: síndrome de Down, dislocación de cadera, hernia umbilical y una cardiopatía congénita severa. Lo más grave era el corazón.

 

Laura tenía un canal auriculoventricular completo, una de las cardiopatías congénitas más complejas. Su corazón tenía grandes comunicaciones entre aurículas y ventrículos, además de una válvula malformada. Había que operarla, pero primero debía ganar peso y fortalecerse.

 

“No sostenía la cabeza, no tenía tono muscular y tenía las defensas muy bajitas. Tuvimos que esperar”, recuerda Diana.

 

La cirugía de alto riesgo

Horas antes de entrar a quirófano, el doctor Villegas Hernández, se acercó a la cuna y le dijo a Diana:

 

—Mamá, ¿usted está enterada de la probabilidad de éxito que tenemos en esta cirugía?

 

Ella sabía que era mínima. Habían hablado de un 5% de probabilidad. “Yo le respondí que sí, y que se la entregaba a él y a Dios, porque era lo único que podía hacer”.

 

La intervención fue compleja. 

 

Las semanas siguientes transcurrieron en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos. Laura estaba llena de cables, con los ojos vendados. “Muchas veces los médicos me decían: “mamá, ya hicimos lo que humanamente podemos hacer, ahora toca esperar”, recuerda Diana.

 

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El cuidado, la paciencia y el amor fueron claves. Diana le cantaba canciones a su pequeña hija al oído, la bebé reaccionaba y movía sus piernas. 

 

“Aquí sobreviví”

 

“Este lugar es especial porque aquí sobreviví”, repite Laura mientras observa las instalaciones del servicio de Cardiología Pediátrica. 

 

Para Diana, contar con el equipo especializado de la Clínica Cardio VID marcó la diferencia. 

 

“Yo rezaba para estar en esta institución. Me daban la confianza de que estábamos en el mejor lugar”.

 

El diagnóstico oportuno y el tratamiento especializado en las cardiopatías congénitas marcan la diferencia en pacientes como Laura. Cuando se detectan a tiempo y se intervienen adecuadamente, pueden cambiar el curso de la vida.

 

Una vida que hoy late con fuerza

Laura hoy es emprendedora y dirige LauraCate, un proyecto gourmet que genera inclusión a personas neurodiversas. Cocina con calma. “Si hago las cosas rápido, las cosas salen mal y me puedo lastimar”, dice.

 

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Participa, también, en espacios donde comparte su experiencia como mujer con síndrome de Down, emprendedora y líder. 

 

Hace 33 años, su corazón fue intervenido con una cirugía que parecía improbable para la época. Hoy palpita con la tranquilidad de quien ha cumplido muchos de sus sueños.

 

¡Clínica Cardio VID, 60 años al cuidado de la vida!