Retomar la actividad física después de un periodo de inactividad requiere hacerlo de manera progresiva y teniendo en cuenta las condiciones particulares de cada persona.
Sobre este tema habló la doctora Diana Solange Atehortua, médica del Deporte de Salud VID y la Clínica Cardio VID, durante su participación en el programa Mañanas en Casa de Teleantioquia.
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La especialista compartió algunas recomendaciones básicas para quienes quieren volver a practicar ejercicio, entre ellas iniciar progresivamente, reconocer las propias capacidades y prestar atención a las señales que pueda dar el organismo durante la actividad física.
Uno de los aspectos destacados fue la importancia de realizar una valoración médica cuando las características de la persona o del ejercicio que va a realizar así lo requieren.
En este contexto, la ergoespirometría es una herramienta que permite evaluar de manera integral la respuesta del organismo durante el ejercicio.
La ergoespirometría permite analizar variables relacionadas con el consumo de oxígeno y la respuesta respiratoria y metabólica durante diferentes niveles de esfuerzo. Esta información ayuda a conocer la capacidad de la persona para pasar de intensidades bajas a esfuerzos más altos y recuperarse posteriormente.
Solange, uno de los conceptos importantes en esta evaluación es la flexibilidad metabólica, es decir, la capacidad del organismo para adaptarse y utilizar diferentes fuentes de energía de acuerdo con las demandas del ejercicio.
“Nos dice qué tan flexible puede pasar una persona a un ejercicio intenso y bajar”, afirmó.
La especialista también hizo énfasis en que volver a hacer ejercicio no significa retomar inmediatamente la misma intensidad o duración que se tenía antes de una pausa. La recomendación es avanzar gradualmente y, ante síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar fuera de lo esperado, mareo, desmayo o palpitaciones, detener la actividad y consultar con un profesional de la salud.
La actividad física hace parte de un estilo de vida saludable, pero su práctica debe adaptarse a las condiciones de cada persona. Una valoración adecuada permite conocer mejor la respuesta del organismo al ejercicio y tomar decisiones más seguras al momento de retomar o iniciar una actividad deportiva.