La actividad física es fundamental para cuidar la salud y mejorar la calidad de vida. Sin embargo, cuando se trata de ejercicios o competencias de alta intensidad, es importante conocer el estado de salud cardiovascular, prepararse adecuadamente y aprender a identificar las señales de alerta que envía el cuerpo.
El doctor Andrés Aranzazu, cardiólogo del deporte de la Clínica Cardio VID, entrega recomendaciones que debemos tener en cuenta antes de realizar actividad física de alta intensidad.
“El deporte y la actividad física tienen importantes beneficios para la salud. Sin embargo, cuando hablamos de deporte de alta intensidad, es muy importante conocer nuestro cuerpo y saber en qué condiciones de salud nos encontramos.
Por eso, antes de realizar este tipo de actividad es recomendable tener un chequeo deportivo previo, que permita identificar condiciones cardiovasculares que puedan representar un riesgo durante la práctica de ejercicio de alta intensidad”.
Toda persona que quiera realizar deporte de alta intensidad debería tener una evaluación previa. Esta incluye una historia clínica, un examen físico completo y la revisión de los antecedentes personales y familiares.
Los antecedentes son especialmente importantes porque permiten conocer si existen situaciones familiares relacionadas con enfermedades cardiovasculares o casos de muerte súbita.
Además, dentro de la evaluación se encuentra el electrocardiograma y, dependiendo de las condiciones que se encuentren durante la valoración, el especialista puede solicitar otros exámenes que permitan conocer con mayor detalle la salud cardiovascular de la persona.
Es fundamental reconocer los síntomas que pueden representar una señal de alerta.
Entre ellos está el dolor en el pecho durante la actividad física, el desmayo o síncope durante el ejercicio y la presencia de palpitaciones fuera de lo normal, especialmente cuando son molestas o persisten después de detener la actividad.
También debemos prestar atención cuando se presenta una disminución evidente del rendimiento físico, es decir, cuando nuestra capacidad para realizar una actividad empieza a reducirse de manera notoria.
Ante estas señales, lo recomendable es detener la actividad física y consultar con un especialista.
Uno de los principales errores es no realizar un chequeo previo y desconocer en qué estado de salud nos encontramos antes de realizar una actividad de alta intensidad.
Otro error es no reconocer las señales que nos da el cuerpo. Muchas veces, antes de que ocurra un evento grave, pueden presentarse síntomas que no debemos ignorar.
También es importante evitar el uso de suplementos, medicamentos o sustancias no autorizadas o sin supervisión médica con el objetivo de mejorar el rendimiento.
A esto se suma descuidar aspectos fundamentales como el descanso, la alimentación y el sueño. El consumo de alcohol o sustancias psicoactivas antes de una competencia también puede afectar el organismo y el rendimiento físico.