Tres claves para enriquecer las decisiones en el ejercicio profesional en salud

En el ejercicio de las profesiones de la salud, las decisiones no siempre encuentran una respuesta inmediata en las normas, los protocolos o los procedimientos establecidos. Hay situaciones complejas en las que los profesionales deben recurrir también a su capacidad de reflexión, su conciencia y los principios éticos que orientan su actuación.

 

Esta fue una de las reflexiones compartidas por Héctor Mauricio Mazo Álvarez, docente de la Facultad de Enfermería de la Universidad Pontificia Bolivariana, durante el XIX Seminario Nacional de Enfermería y en el marco del evento Dos legados, un mismo latido, evento académico que celebra los aniversarios de la Clínica Cardio VID y la UPB. 

 

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Héctor Mauricio Mazo es psicólogo y docente de la Facultad de Enfermería de la Universidad Pontificia Bolivariana. Foto: Departamento de Comunicaciones.

Para el profesional, cuando las normas no son suficientes para orientar una decisión, la conciencia y la capacidad de realizar un juicio crítico se convierten en elementos fundamentales. Pero esa conciencia, señaló, también debe cultivarse.

 

Propone tres claves para enriquecer el ejercicio profesional. 

 

1. No seguir una norma sin cuestionarla críticamente

La primera clave es comprender que el cumplimiento de una norma, por sí solo, no reemplaza la reflexión ética.

 

Mazo Álvarez retomó las ideas planteadas por algunos pensadores que invitan a cuestionar las normas, como acto de responsabilidad individual y colectiva, cuando una norma puede entrar con los principios de justicia. 

 

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En el ámbito profesional, esto implica reconocer que las normas y los protocolos son herramientas fundamentales para orientar la actuación, pero también que las situaciones humanas pueden ser complejas y exigir análisis, discernimiento y juicio crítico.

 

2. Cultivar la compasión frente al dolor y el sufrimiento

Una segunda clave está relacionada con la compasión.

 

En el sector salud, las decisiones tienen lugar, con frecuencia, en medio del dolor, la enfermedad y el sufrimiento de las personas. 

 

Por eso, además de los conocimientos técnicos y el cumplimiento de los procedimientos, es necesario desarrollar la capacidad de reconocer y comprender la experiencia humana de quienes requieren atención.

 

Cultivar la compasión permite recordar que detrás de cada diagnóstico, tratamiento o decisión existe una persona con necesidades, temores y circunstancias particulares.

 

3. Actuar con un sentido de justicia y humanidad

La tercera clave está relacionada con el sentido de justicia y la pertenencia a una humanidad compartida.

 

Retomando las reflexiones de Martin Luther King, el psicólogo Mazo destacó que las acciones de los profesionales pueden estar orientadas por un deseo profundo e irrenunciable de justicia.

 

En el ejercicio de la salud, este principio invita a reconocer la dignidad de cada persona y a comprender que las decisiones profesionales trascienden los procedimientos técnicos.

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