700+1, la noche en que un
nuevo corazón llegó para Sofía

Bendito el reloj, que nos puso puntual ahí. 

 

El órgano que hasta hace unas horas pertenecía a otra persona empezó a latir dentro de su pecho. Eran las 3:41 de la mañana. El marcapasos ya no era necesario. El nuevo corazón respondía por sí solo. 

 

Afuera, en la sala de espera, su mamá trataba de ganarle una batalla al sueño. Cabeceaba y se reponía de inmediato. Había completado más de 24 horas sin dormir. Quería estar en pie para cuando los médicos le dieran el resultado de la cirugía. 

 

En la madrugada del 8 de agosto, un corazón viajó 51 kilómetros para convertirse en la  oportunidad de una nueva vida para Sofía Restrepo Tous, una joven de 24 años. 

 

Así se hizo el trasplante 700+1 de la Clínica Cardio VID.

Aquí Sofía Restrepo Tous completaba 13 días de recuperación. Escuchaba su nuevo corazón por primera vez. Foto: Departamento de Comunicaciones.

8 de agosto

9:30 p.m. 

Sofía tomó el celular y llamó a su mamá, tenía que compartir la noticia: había resultado un potencial donante. La señora Dalis Tous estaba en la cocina y preparaba lo que iba a ser el almuerzo del día siguiente: un arroz de cerdo que quedó inconcluso en la nevera.

“Ya estaba terminando de adobar la carne cuando recibí la llamada. Solo pensé: ‘Algo bueno pasó. Algo bueno pasó’. Tengo nervios, emoción y fe. Sé que todo va a salir bien y ella está en buenas manos”.

El trayecto de la madre desde el barrio La Pola hasta la Clínica Cardio VID se le hizo eterno. Es un recorrido corto, comparado con los kilómetros que tiene acumulados entre Tolú, donde vive, y Medellín.

Desde que su hija entró en la lista de urgencia cero para trasplante ha estado en un ir y venir constante para acompañarla. 

Alcanzó a llegar antes de que Sofía fuera al quirófano. 

—¿Cómo te sientes?

—Nerviosa.
—Yo también, pero confío. Son nervios de emoción.  —Dijo la mamá. No pronunció más palabras, contuvo el nudo que empezaba a formarse en la garganta. 

Sofía nació en Tolú, Sucre. Aprendió a leer a los 4 años. Fue personera de su colegio, todos los años ocupaba el primer puesto de su grado, le gusta la poesía y las series coreanas. Dejó en pausa sus estudios en comunicación audiovisual y sueña con conocer la Patagonia argentina, lugar al que la enviaba su abuela cada vez que le sacaba la rabia. 

El 24 de diciembre de 2021 acudió a un servicio de urgencias. Se sentía agotada y le dolían las articulaciones. Después de varios estudios llegó el diagnóstico: lupus.

Un año después, los médicos encontraron que sus riñones funcionaban a menos del 15 % de su capacidad. Cinco meses más tarde descubrieron una falla cardíaca. Necesitaba un trasplante combinado. 

“Me enfermé siendo muy niña aún, no recuerdo cómo era mi vida antes de enfermarme. La posibilidad de un trasplante llegó a mí como una segunda oportunidad para volver a vivir”, cuenta Sofía.

Sofía está hospitalizada en la Clínica Cardio VID desde el 14 de julio. Ese mismo día cumplió 24 años. Celebró con una torta que le regalaron los médicos. La llamaron y le avisaron que había entrado en lista de urgencia cero para trasplante de corazón y riñón. 

8 de agosto
12:34 a.m.

Dalis estaba sola en la sala de espera. Se pidió un café y no paraba de revolver el azúcar. Se lo tomó de un trago. 

En los corredores de la Clínica se escuchaba uno que otro paso: un paciente hospitalizado y desvelado que salió a caminar y una enfermera que llevaba un medicamento. 

La mamá se acomodó en la primera silla contigua a las puertas de cirugía. Cada vez que percibía un movimiento, se ponía de pie. Esperaba alguna noticia sobre su hija. 

1:52 a.m.

El cirujano abrió la puerta. 

—Mucho gusto, soy Juan Camilo Rendón, el cirujano que va a operar a Sofía. Ya estamos por empezar. Se la voy a cuidar mucho”. 

Lo dijo con la confianza de un profesional que ha realizado más de 150 trasplantes de corazón.

2:22 a.m.

Un taxi arribó a la Clínica. Descendieron dos personas y del maletero sacaron una nevera. Saludaron. Tardaron solo un minuto con 20 segundos en recorrer los 200 metros que separan la puerta de entrada a Urgencias del ingreso al quirófano, al otro extremo de la Institución. Hicieron entrega del corazón. 

“Desde la camilla veía a enfermeros de arriba para abajo con papeles y exámenes para mí. Me llevaron al quirófano y me preguntaron mi música favorita, les dije que Morat. La pusieron. Después llegó el anestesiólogo, me dijo que me iba a cuidar mucho y que no se iba a separar de mí. Me sentí muy tranquila. Me pusieron la máscara”, relató Sofía.

2:58 a.m.

El corazón para Sofía salió de la nevera, fue examinado por el doctor Juan Camilo Rendón, jefe de cirugía cardiovascular y su equipo de profesionales. Empezó el procedimiento con la tranquilidad de los que llevan años haciendo lo mismo.

En el quirófano suena una playlist que seleccionó el cirujano para relajar los ánimos. En la sala seis de cirugía se escuchó Yellow de Coldplay y Mi primer millón de Bacilos. 

Sobre las 3:26 de la mañana llegó uno de los momentos decisivos de la cirugía: la despinzada. El equipo retiró la pinza que mantenía detenido el flujo de sangre hacia el corazón trasplantado. La sangre de Sofía entró en el nuevo órgano.

Ahora faltaba comprobar que el nuevo corazón pudiera hacer lo que todos esperaban: latir por sí solo.

3:41 a.m.

El equipo decidió retirar el marcapasos y el corazón empezó a latir sin estímulos eléctricos. Justo en ese momento en el quirófano sonó Bendita tu luz. 

—Mamá, la cirugía salió bien, el corazón responde correctamente. —Dijo el equipo médico.

—Ustedes la ven chiquita, pero ella es muy fuerte y valiente. —apuntó Dalis. 

Así se hizo el trasplante 700+1 de la Clínica Cardio VID. 

*Esa misma noche Sofía recibió el trasplante de riñón. Procedimiento a cargo de los profesionales del Hospital Pablo Tobón Uribe.

 

700 trasplantes representan décadas de experiencia

+1, para seguir avanzando

¡Clínica Cardio VID, 60 años en el corazón de nuestra comunidad!