La Clínica Cardio VID celebró los 55 años del voluntariado, un grupo de mujeres que, con dedicación y constancia, ha acompañado a pacientes y familias en los momentos más difíciles. En el espacio, que se llevó a cabo el pasado 24 de septiembre, se condecoró a las mujeres que completaron 10, 15 y 25 años de servicio.
“La vocación de servicio la llevamos en el ADN”, dijo Omaira Salazar de Muñoz, la directora del voluntariado de la Clínica Cardio VID. Corría 1970 cuando Cecilia Gaviria Jaramillo y Nelly Paz Parra, dos amigas e hijas de miembros de la Congregación Mariana, acudieron al llamado humanitario de visitar y abrazar a los enfermos.
Una de las protagonistas de esta celebración fue la señora Cecilia Gaviria, fundadora de la obra hace 55 años. Para ella, la Congregación Mariana es una bendición sagrada.
“Hoy veo los frutos y el resultado de todos los esfuerzos que se han hecho para tener esta Clínica tan buena. Las puertas están abiertas para que prestemos servicio a nuestro prójimo a través del voluntariado”, afirmó la señora Cecilia.
Este grupo de mujeres reparte amor, ayudas, sonrisas y juguetes a los niños que están en la Clínica hospitalizados, en urgencias, en consulta o en exámenes médicos.
—¿Cómo pueden vincularse las personas que quieran ayudar en esta obra?
—Tenemos una casita que está afuera de la Clínica y allá tenemos un ropero que está bendecido, todos los días recibimos donaciones de ropa en buen estado, la separamos y la vendemos al personal de la Clínica o hasta a algunos pacientes. Así financiamos nuestra obra y colaboramos con las personas más necesitadas.
En la Clínica Cardio VID, su uniforme rosado sigue siendo una luz de esperanza.