Hay muchos motivos para estar alegres en la época navideña, pero el más gratificante de todos es el que da el haber cumplido con nuestra tarea diaria de servicio a los demás. Somos en la medida en que damos y esta Clínica está empeñada desde sus orígenes en ofrecer la mejor atención a quienes la requieren. Cuando miramos hacia atrás vemos a todas las personas a las que hemos ayudado durante 2018 a celebrar esta Navidad con el mejor de los regalos: su salud restablecida, y entendemos que gracias a eso también nosotros recibimos el obsequio de su agradecimiento, su aprecio y su lealtad. No hay más grande satisfacción que esa.

Todos los días trabajamos para ayudar al otro, para convertirnos en instrumentos de Dios y que a través de nosotros podamos hacer que una familia siga unida, que un bebé regrese a casa, que un abuelo tenga vida para ver a sus nietos crecer. Esos son regalos que en cualquier época del año damos y recibimos, pero que en Navidad se agradecen más, cobran una mayor trascendencia. Por eso estamos alegres, porque nuestro trabajo de servicio contribuye a hacer palpable la bondad de Dios.

La Congregación Mariana nos recuerda que fuimos «creados para servir a Dios: “Dios nos creó para una vida de buenas obras, las cuales ha preparado para nosotros”. Esas “buenas obras” son tu servicio». Por eso estamos rebosantes de alegría y queremos que ustedes también lo estén.