La atención de los pacientes con fibrilación auricular requiere un trabajo coordinado entre diferentes profesionales de la salud. En este proceso, enfermería cumple un papel fundamental, no solo en el acompañamiento clínico, sino también como articulador entre el paciente y el equipo interdisciplinario.
Magdalena Londoño y Edison González, enfermeros del servicio de Hemodinámica de la Clínica Cardio VID, compartieron tres claves que hacen posible llevar el empoderamiento a la acción en la Clínica de Fibrilación Auricular.
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Estas ideas fueron transmitidas durante el XIX Seminario Nacional de Enfermería y el evento Dos legados, un mismo latido, encuentro académico de la Universidad Pontificia Bolivariana y la Clínica Cardio VID.
La primera clave es la integralidad.
El cuidado de un paciente con fibrilación auricular involucra el trabajo conjunto de diferentes profesionales, entre ellos el electrofisiólogo, el médico general y el personal de enfermería.
Este enfoque permite comprender al paciente de una manera más amplia, teniendo en cuenta no solo su enfermedad, sino también su entorno y las diferentes necesidades que pueden surgir durante su atención.
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La articulación entre los profesionales permite que cada uno aporte desde sus conocimientos y experiencia para acompañar al paciente durante las diferentes etapas de su cuidado.
La segunda clave es el liderazgo del personal de enfermería.
En la Clínica de Fibrilación Auricular, enfermería cumple un papel de conexión y articulación entre los diferentes actores que hacen parte del programa.
Este liderazgo permite acompañar al paciente y facilitar la comunicación y coordinación con el resto del equipo interdisciplinario.
De esta manera, el papel de enfermería trasciende la atención asistencial y se convierte en un punto de apoyo para conectar los diferentes procesos que intervienen en el cuidado.
La tercera clave es el empoderamiento del paciente.
Conocer la enfermedad y comprender el tratamiento son elementos importantes para que las personas puedan participar activamente en las decisiones relacionadas con su cuidado.
Cuando un paciente entiende su diagnóstico y el manejo que recibe, puede asumir un papel más activo y consciente en su proceso de atención.