El principal factor de riesgo es la hipertensión arterial. Cuando no está controlada, puede deteriorar progresivamente los vasos sanguíneos del cerebro y ocasionar desde pequeños infartos cerebrales hasta eventos graves que comprometen el movimiento, el habla, la visión e incluso la vida de una persona.
Existen dos tipos principales de ataque cerebrovascular. El isquémico ocurre cuando un vaso sanguíneo se obstruye, generalmente por la acumulación de placas de colesterol o la formación de un coágulo, lo que impide que la sangre llegue a una parte del cerebro. El hemorrágico, por su parte, se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe y provoca una hemorragia cerebral.
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Aunque puede presentarse a cualquier edad, hay factores que aumentan el riesgo. Además de la hipertensión arterial, se encuentran la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, el vapeo, la obesidad, el sedentarismo, los antecedentes familiares y el consumo de sustancias psicoactivas y alcohol.
Por eso, el doctor Celis recomienda mantener controladas las enfermedades crónicas, tomar los medicamentos según la prescripción médica, reducir el consumo de sal y grasas, realizar actividad física y evitar el cigarrillo, el vapeo y las drogas. La prevención comienza con el cuidado cotidiano de nuestra salud.
¿Cómo reconocer las señales de un ataque cerebrovascular?
Identificar los síntomas puede marcar la diferencia. El doctor Celis propone una prueba sencilla que cualquier persona puede realizar si sospecha que alguien está sufriendo un ACV: pedirle que se ría, levante los brazos y hable.
Si al sonreír presenta la boca torcida, no puede levantar uno de los brazos o tiene dificultades para hablar, es necesario actuar inmediatamente. También pueden presentarse alteraciones visuales, pérdida del equilibrio, debilidad muscular o dolor de cabeza.
El especialista recuerda la estrategia CORRE MÁS, una herramienta para reconocer las señales de alerta:
- C: Cara torcida o alteración visual.
- O: Alteraciones en los ojos o la visión.
- R: Dificultad o cambios al hablar.
- R: Rápida debilidad muscular.
- E: Pérdida del equilibrio o dolor de cabeza.
- MÁS: Llamar rápidamente al 123 para recibir asistencia.
Ante cualquiera de estas señales, no se debe esperar a que los síntomas desaparezcan ni acostarse a descansar. Es fundamental buscar atención médica de urgencia. El tiempo es determinante, pues existen tratamientos como la trombólisis, que ayuda a disolver el coágulo, y la trombectomía, que permite extraerlo. Su aplicación oportuna puede reducir las secuelas y mejorar las posibilidades de recuperación.
La Clínica Cardio VID cuenta con tecnología y servicios especializados para la atención de esta condición, entre ellos tomografía, resonancia magnética, hemodinámica y unidad de cuidados intensivos.